La ramera

Semana 10, marzo 2012

Hijos frísvolos

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Probablemente todo empezó con una rueda de bicicleta, la que utilizó Marcel Duchamp en 1913 para decir que cualquier cosa puede convertirse en arte. Después ya llegarían Andy Warhol, Joseph Beuys y demás. La idea era quitarle valor a lo sacralizado y sacralizar lo mundano. Todo esto está muy bien, pero el escepticismo también es peligroso.

Creo que fue en un programa de Gran Hermano donde una concursante le dijo a otra que “tú eres tú y tus circunstancias, como dicen en las revistas”. Se trata de una reinterpretación del “yo soy yo y mi cirscunstancia” de Ortega y Gasset, y es una buena manera de popularizar el pensamiento perspectivista del filósofo español. Precisamente fue él quien dijo que esta coexistencia inmediata entre la trascendencia y la trivialidad va a sorprendernos una y otra vez al volver la esquina de todos los asuntos humanos. En este caso se juntaron el perspectivismo filosófico y un reality show.

La frivolización ha crecido tanto que cuando se enfrenta a lo culto, lo hace polvo. Francisco Umbral pasará a la historia como el hombre que quería hablar de su libro y no como un articulista ejemplar, irónico y plástico, que retrató como nadie la sociedad y la política de la historia reciente española. Fernando Arrabal no será recordado por sus centenares de obras, ni por su productiva relación con Roland Topor, o por ser uno de los cinco españoles más peligrosos según el gobierno franquista, ni siquiera por haber sido censurado por facebook. La inmensa mayoría lo recordará por la cogorza del milenarismo.

Lo que más me sorprende es que Woody Allen rescate de esa manera a sus ídolos venerados. Quiero pensar que lo hizo a propósito. Vale que quien no conozca a Arrabal se acuerde del espectáculo que montó en el programa de Dragó, pero que alguien como Allen retrate a Hemingway de manera tan simple, a Buñuel como un zoquete y a Belmonte no te digo, es porque se le ha contagiado el espíritu frívolo. Como para darle un Oscar. La verdad es que si yo fuera él me preocuparía un poco todo esto, porque dentro de unos años a él sólo se le recordará por haberse acostado con su hija. / Quinta

 

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