La ramera

Semana 09, febrero 2012

El macho loco

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Santiago Segura soltó un discurso muy sonado en la gala de los Goya donde vino a decir algo así como que los académicos españoles votan de una forma peculiar, son unos cachondos. En realidad ocurre en muchos países. En Estados Unidos le darán el Oscar a la mejor actriz a Michelle Williams, no porque se lo haya currado, sino porque los Weinstein saben venderlo muy bien. También ocurre con la calidad de las películas. No vamos a creernos que esto es Suiza, pero mientras en España teníamos a Ozores y Esteso, en Italia triunfaba Alvaro Vitali y Edwige Fenech, o en Francia tenían las comedias populares de Claude Zidi. En realidad, estas películas no eran tan malas, a todas se les saca algún provecho. Sobre todo de los títulos que eran pura sutileza: Queremos un hijo tuyo o La viuda inconsolable agradece a los que la consolaron.

Se ha hablado muchas veces de las pésimas traducciones de los títulos de algunas películas en España. El paradigma es ¡Olvídate de mí! de Michel Gondry. A mí siempre me ha llamado la atención la costumbre de traducir algunas comedias setenteras y ochenteras añadiéndole un loco/a/os/as. Por ejemplo, Police academy o History of the world fueron presentadas como Loca academia de policía y La loca historia del mundo.  Esta costumbre ya se llevaba en los setenta, de hecho, cada año los encargados de traducir se iban picando más y más. The sugarland express de Spielberg la tradujeron como Loca evasión; al año siguiente, la comedia Bank shot fue El loco, loco asalto a un banco; y poco más tarde se estrenó Whiffs como Un experimento loco, loco, loco. De todos estos títulos el que más me llama la atención es The Man with Bogart’s Face, es decir, El hombre con la cara de Bogart que aquí se estrenó como A lo loco y con la cara del otro. Esta costumbre no sé si tiene que ver con la España del destape, todo tenía que ser loco después de cuarenta años de represión. O a lo mejor es una herencia de la españolada, de los títulos cachondos de Ozores y Esteso. O puede que los traductores fliparan en su día con El mundo está loco, loco, loco de Stanley Kramer y decidieran incluirlo a todas las comedias. Desde luego, solo es aplicable a comedias porque cuando tuvieron la oportunidad de traducir The Crazies de George A. Romero, lo dejaron como Los Crazies, como si fuera un grupo de rock de la época.

Un título de estos se le podría aplicar a la Loca Academia de cine en España. Ya no porque parezca una comedia, sino por lo anticuado de su discurso. El presidente, González Macho, hablaba del presente como si estuviéramos en los setenta o los ochenta. Dijo que el presente del cine no está en Internet. No sé qué pruebas necesita, pero precisamente al día siguiente comenzaba un festival de cine online al margen de academicismos y donde se muestra que en España también se puede vivir en el presente. / Quinta

 

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