Steven Spielberg se fue muy lejos para ambientar Minority Report de Philip K. Dick, ahora ya se criminaliza antes de pasar por los tribunales. Esta tendencia siempre ha sido muy propia de los medios de comunicación, saltarse a la torera la presunción de inocencia machacando sin pudor al inculpado.
Hay por ahà un pirata que ha trincado el FBI que además de evadir impuestos, está muy gordo. No lo digo yo, lo dicen muchos medios de comunicación. También dicen que tiene un amplio historial delictivo, que se atrincheró en su casa como si fuera Tony Montana y que su empresa, Megaupload, es una megaconspiración para delinquir. Bloquear la página ha tenido que costar lo suyo, porque el dueño es finlandés y alemán, con socios holandeses, con servidores por todo el mundo, lo han detenido en Nueva Zelanda y se lo llevan a Estados Unidos. El FBI recibió ayuda de la policÃa de Nueva Zelanda, Hong Kong, Holanda, Reino Unido, Alemania, Canadá y Filipinas. Parece una pelÃcula de Jason Bourne.
Lo peor de todo es que si saliera culpable, pagarÃan justos por pecadores, y el que cree en el intercambio libre de archivos será tachado de pirata criminal, todos serÃan prejuzgados. Se pueden discutir muchos asuntos de este problema pero en muchos otros lugares se explica mejor. Me parece un error pensar que si alguien ve una pelÃcula por Megavideo la está dejando de ver en el cine. A los 500 millones que dicen que han perdido las industrias culturales deberÃan quitarle unos 50 euros mÃos, porque no habrÃa ido al cine a ver SÃgueme el rollo, Los pingüinos de Mr. Popper o Agua para elefantes, por poner algún ejemplo. También habrán sumado 5 euros porque no fui al cine a ver Road to nowhere de Monte Hellman, una pelÃcula que no sé si llegará a las salas. O a lo mejor están sumando mi billete a Sitges, con su alojamiento y el coste de la entrada del pase del Festival donde pusieron la pelÃcula. Supongo que la cosa se quedarÃa en 499.999.850 euros, si vuelo con Ryanair. / Quinta