
Internet es un lugar que da cobijo a todo los gustos y acoge todo tipo de páginas. El frikismo es insaciable y va evolucionando. Antiguamente parecÃa que el pastel se lo repartÃan entre trekkies y fanáticos de Star Wars. Hoy en dÃa se ha expandido a infinitas posibilidades. Con un público cada dÃa más fragmentado y selectivo, hay que buscar nichos de mercado imposibles. También es cierto que antes uno guardaba sus rarezas en casa y hoy dejamos las vergüenzas a la vista. Hace un par de décadas alguien te pasaba una copia en vhs de alguna pelÃcula de Pedro Temboury y aquello era marciano. La cosa ha cambiado mucho. Jess Franco es hoy Steven Spielberg si lo comparas con cosas como Dracula vs the Ninja on the Moon.
El frikismo es también un campo abonado por la nostalgia. Por internet te encuentras con amantes del super 8  muy interesantes e innovadores, como Stanley Sunday, un tipo que parece un José Val del Omar moderno e irónico.  Pero como ya todos somos unos frikis, el cine comercial también lo es. Super 8 es una pelÃcula tremendamente nostálgica, un batiburrillo poco disimulado de pelÃculas ochenteras, que parte de Spielberg y llega hasta Spielberg, pasando por Chris Columbus, Robert Zemeckis y Richard Donner, con sus extraterrestres, niños inquietos y familiares abrazándose. / Quinta