La ramera

Semana 33, agosto 2011

Bautismo cinematográfico

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Hace poco descubrí un artículo de Ángel Fernández-Santos donde hablaba de su bautismo cinematográfico. La primera vez que vio Qué verde era mi valle descubrió algo mágico. Yo he de confesar que me pasó lo mismo con Gremlins de Joe Dante. Fue una revelación. Ahí había algo que hizo que me decantara por el cine. Con nueve años confeccioné una lista que conformaría mi videoteca ideal. Por supuesto, la encabezaban Gremlins, Operación: soldados de juguete y Golpe en la pequeña China. Algo había ahí, algo. El ansia por crear listas llega hasta hoy. Cuando decido ordenar un cajón hay veintisiete listas encabezadas con el título “por ver”. El número de películas jamás decrece. Quizá esta obsesión es una manía infantil por querer abarcarlo todo. Si las recopilara todas podría publicar una novela al estilo de Georges Perec.

Internet es una macrolista interminable. En unos años conseguí casi todas las películas pendientes pero surgieron muchas más. Tan sólo con lo que aporta alguna página tiene uno pa aburrirse. Seguramente la solución pasa por quemar todas las notas, controlar la sobreinformación que hay en la red, y buscar el misterio del primer momento. Rescatar esa mirada sorprendida por un grupo de bichos verdes enloquecidos. / Quinta

 

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