La ramera

Semana 30, julio 2011

Two Thumbs Up

TWITTER RSS
   

Conforme más me acercaba a la parada del autobús, más llamaba mi atención el cartel de un estreno de cine. Ya no por la escalera mecánica hacia el cielo, ni por la cara de tontuno iluminada del niño protagonista, todo ello apestando a teleserie de sobremesa edulcoradísima, sino también por lo laureada que se le veía. Todo eran premios y coronas de laurel. Ha arrasado allá por donde ha ido, donde pisa Vivir para siempre no crece la hierba.

Tomé nota de los premios y busqué por la red festivales como Terra di Siena, donde había sido seleccionado en sección oficial, pero los únicos resultados de google giraban en torno a criadores de perro. En cuanto al premio Heartland, sólo pude dar con entradas a páginas católicocasposas. No dudo que estos premios atraigan a un tipo de público y que las hojas de laurel atraigan a otro tanto, pero no deja de ser un cepo tramposo.

Todo esto me recuerda a las frases de los críticos de turno que decoran los carteles, eso que al final se ha etiquetado como quotewhore o blurb whore. “Estupenda”, “Soberbia”, “Obra maestra”. Un ejecutivo de marketing de Sony lo vio fácil y se inventó un crítico de cine, David Manning, que ofrecía elogios a los estrenos Columbia. Al fin y al cabo los adjetivos calificativos valen para cualquier película. “La salchicha peleona es magnífica”, “Ace Ventura es una obra maestra”. Es fácil, lo difícil es demostrarlo. El día que encuentre una que ponga “Mierda pinchá en un palo”, iré a verla, y no dejaré de leer a ese crítico, y seguiré todas las películas que promocione esa distribuidora. / Quinta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

nariz